El Fantasma de las Navidades pasadas...

martes

Intento recordar navidades pasadas y me encuentro con una pared. No tengo recuerdos agradables de celebraciones navideñas, las recuerdo como “un quiero y no puedo”. Son una invitación al buen rollo, a la diversión y cuando este no llega, la frustración es aun mayor.

Una de las más tristes, cuando hice la mili. Me toco guardia el día de fin de año, el Oficial al mando y unos 6 marineros en todo el cuartel, que estaba en plena ciudad, muy cerca de mi casa.
Tome las uvas en el cuerpo de guardia, rodeado de un par de compañeros que lloraban escondidos entre las literas. Uno era vasco y el otro de Toledo. Yo, al menos, me sentía agraciado de estar en mi tierra.
Tras las campanadas y después de saludar al resto de los compañeros, todos tristes y añorando a los suyos, me fui a la puerta principal, protegiéndome del frío y de los insultos y bromas que nos hacían desde fuera, “A mamarla ahí, cabrones” “Pringados” y venga petardos, lanzamiento de naranjas y algún que otro escupitajo.
Estaba deseando ver aparecer a alguien de mi familia, a los amigos y amigas.

La ciudad se lleno de coches y motos, trajes, corbatas y mujeres tiritando de frío, y es que para ellas, en esta noche especial, no existe el abrigo.
Tras la verja el espectáculo es asombroso. Una ciudad despierta en plena noche.
Las horas pasan lentamente. El oficial ha cerrado la puerta de su despacho, se ve luz tras la persiana, pero no quiere hablar con nadie.
Veo aparecer por la cuesta a Víctor y Jesús, el cocinero Catalán y el chofer de Madrid, con los brazos por los hombros, una botella de cava y gorritos de cotillón, por lo visto ya es la segunda botella que se beben ,y quieren participar de la guardia de una manera “indecorosa” para el ejercito. Ahora son ellos los que les dicen piropos y guarrerias a las chicas.
Tuve que poner un poco de orden y llevármelos hacia otro punto del cuartel, donde al menos pasaran más desapercibidos.

Ya son las 2 y no apareció nadie, me queda una hora de guardia y voy perdiendo la ilusión.
Llega el cambio de guardia .Los efectos del Alcohol se van pasando y los compañeros , despojados ya de sus adornos navideños, ocupan su puesto. El resto nos quedamos allí, con ellos, a pasar el resto de la noche, nadie quiere dormir, ni estar solo.
Ese día decidí no comerme jamás el coco con la navidad, simplemente esperar lo que venga, sin ilusiones, sin preparativos. Llegue a mi casa sobre las ocho de la mañana, di un beso a mis padres y me acosté.

7 Cosas que quiero decirte.:

Thiago dijo...

Bueno, supongo que la época de la mili que ha dado lugar a tantas batallitas debía ser un rollo pero no solo en Navidad. Eso si, te entiendo en las frustraciones, claro. Siempre el día de año nuevo se espera que todo cambie, y siempre para mejor, pero luego el día 1 te das cuenta que todo sigue igual o peor, que no hay ni donde comprar pan, ajajja

Como todo, en estas fiestas, pasarlo bien o mal, depende del estado de ánimo de cada uno.

Bezos

AxiomA dijo...

Tienes razon, y quizas ese sea el quid de la cuestión...siempre esperamos más, algo sorprendente y no llega, y se covierte en una noche más pero vestido de etiqueta. Un bezo

lua dijo...

bueno, a veces uno se acuerda mucho de los amigos y ellos no lo hacen igual, pero...realmente lo que cuenta es que esten para los momentos dificiles, lo demas se puede perdonar.
Yo tampoco espero ya nada de la navidad, mas que nada porque no creo, pero si me lo tomo como tiempo de fiesta y celebracion, un besito.

BRILLI-BRILLI dijo...

Por segundo año me toca trabajar por la noche estas fiestas,la verdad que paso de las navidades, pero no puedo evitar un poco de depresión esas noches...

Laura dijo...

Para mi Nochebuena y Nochevieja son dos noches más o menos normales, en mi familia somos pocos y casi siempre los mismos. Yo ya no espero nada, lo que tenga que ser será.
Besos.

Piel de letras dijo...

Busca, amigo, busca un recuerdo grato. Uno solo. Abrázalo, y deja de abrazar este fantasma de las Navidades pasadas.
Además, hoy por hoy, estás construyendo una vida nueva. Cada día es una oportunidad de hacerlo. Tu adorable amor (es que me encanta su entusiasmo por los adornos navideños) está renovando esas cosas que hicieron daño en el pasado. Recuerda lo del paseo que hicieron juntos al parque temático.
Cosas así. Que vida solo tenemos una.
Besitos a los dos con mucho cariño.

La tele de hoy dijo...

Como ha dicho el comentario de arriba, lo mejor es que olvides los malos recuerdos de la navidad y quedate solo con los buenos. Es lo mejor que puedes hacer en estas fechas.
Un abrazo