
Ya llego el día. Nos levantamos a las 4:30 de la mañana del domingo. Acerté a poner la cafetera, porque sin un café no soy persona, es como una inyección de botox para mi, me sube los parpados y me abre los ojos. La maleta pesaba 35 kilos , llena de queso, regalos, cerámica” hecha para guiris” , y que a mi madre le causa gran placer comprar “que barata esta!” , ya saben, el platito con la catedral, el cenicero de barro…..
Como bolso de mano una bandolera repleta de medicinas, botella de agua, papeles, algo para picar “es que en el avión no te dan ni un triste vaso de agua….”.
El aeropuerto de Palma es inmenso, esta muy cerca de la ciudad, a 4 kilómetros escasos. A las 5:15 estábamos allí y tras dejarla en la puerta de entrada, con la maletita, el bolso y las dos ensaimadas me fui al parking, con la perra, en su primera salida con collar y correa.

Yo se lo que es una feria, soy del Sur, y la típica frase “Parecía una feria…” le viene que ni pintado. Autocares de seres rojos fosforescentes, repletos de maletas, gorros mejicanos ( Donde coño se creen que están?) y cara de “ Nos hemos perdido nuestro buffet libre de habichuelas con tomate y huevos fritos!”, salían en tropel de las puertas de los buses, conté unos 6 , y todos cogiendo los carros para poner su equipaje encima.
A todo esto, la perrita “Luna” se veía reflejada en el suelo cristalino y mas que andar , se deslizaba por toda la terminal, asustándose de cualquier ruido ,persona o cosa que observaba.
Con mi madre sentada en la silla de ruedas, cortesía del personal de movilidad reducida del aeropuerto, nos fuimos a los mostradores de “Air Europa”. Ella tenia unos billetes comprados en el mes de Abril “Jerez-Palma”, y una semana antes de volar, me llaman y me dicen, muy cortésmente, que debido a la crisis y al precio del petróleo, se han cancelado muchas rutas, y que o volaba desde Sevilla (unos 200 Km. de Cádiz) o devolvían el dinero. Por supuesto, elegimos Sevilla.

Pues eso, nos vamos a los mostradores con la maleta, la silla de ruedas. Mi madre llevaba sobre sus piernas la bolsa, las dos ensaimadas y subida cual cabra Montesa, la perra coronando la escultura.
Colas de más de 70 viajeros en las dos únicas mesas abiertas, paciencia y tranquilidad, queda tiempo suficiente. A los 20 minutos de marcha procesional, una amable chica de uniforme dice que esa cola es para viajar a Barcelona, que la 126 y 127 serán para Sevilla. A la mierda Usain Bolt , Asaffa Powel y Speddy Gonzalez , todos los que estaban por detrás y muchos mas salieron corriendo para la nueva ubicación, relegándonos de nuevo a los últimos de la fila. Paciencia de nuevo, es demasiado temprano para enfadarse.
Durante la espera, vamos riéndonos y criticando los atuendos y las caras que vemos por allí, si, se que eso no esta bien, pero es lo poco que podíamos hacer. Le advierto a mi madre, un par de veces, que no vaya a hacer comentarios sobre lo del otro día, lo de “Spanair”, que no vuelva a enseñar los papeles del seguro de Defunción a la azafata como la primera vez que voló, que yo la conozco muy bien, y al menor ruido….la forma.
Ya esta, ya tiene la tarjeta de embarque, un chico con polo amarillo del servicio de movilidad reducida del aeropuerto hace su aparición, rellena unos datos y se la lleva a la entrada , le arranca el bolso de medicinas de las manos , y también las ensaimadas y la pasa por el scanner. Una de dos, o no funcionaba , o ni si quieran lo miran porque botella de agua, jeringuillas, agujas, pastillas y lo mas inimaginable cabe en ese bolso inmenso, que para colmo es de propaganda de medicamentos, que es un “Hobby” de mi madre, coleccionar , bolsas de plástico, de papel o de lo que sea , siempre que sean bonitas y gratis.

La vigilante de seguridad le pasa la paleta detectora por el cuerpo y esta limpia. Le doy dos besos, le acerco a “Luna” la besa y para dentro.
Luna se ha llevado todo el día en el sofá, casi sin comer, yo he limpiado toda la habitación y ya esta como antes de que llegara. Sobre las 9:30 me llama mi hermana y me dice que ya esta en Sevilla. Me pasa a mi Madre y me cuenta que en el avión ha pasado mucho frío, el mismo que siento yo.