Perros

jueves


Mi primer perro se llamo Timmy. Era un perro mezcla de terrier con labrador, blanco con manchas negras. Al ser la primera mascota recibió el cuidado de todos, pero lo atropello un coche, y aunque salio totalmente ileso del percance, ya dejo de ser el mismo. Se volvió loco y ataco a mi cuñado y a mí. Tuvimos que entregárselo a unos amigos de mi padre, que tenían un campo, y creo que su final fue el sacrificio pues no perdió ni un ápice de su agresividad. Viendo que el perro nos había dejado un mal sabor de boca, me dedique a los Hamsters, a las tortugas y a los pajaritos. Un amigo me regalo un camaleón, especie protegida y que tras varias semanas en casa, decidí dejar en libertad en una hiedra frondosa de unas murallas antiguas. Se llamaba Alien.

De repente mi padre se cuela en casa con otro perro. Lo salvo de morir en las vías del tren donde un grupo de niñatos lo había dejado amarrado.. Un chucho mezcla de griffon alemán y no se que mas, color marrón y cara de bueno. El perro fue creciendo más a lo ancho que a lo alto. Un desequilibrio hormonal le produjo tal anomalía. Parecía mas una mesa camilla que un perro. Murió de un infarto.

Un buen día, mi amigo Juan pasó por mi casa a recogerme, y comentaba que su perra, un caniche, había tenido crías. Mi madre lo oyó y se puso de los nervios, porque siempre quiso tener una perrita “Marilin” como le decía ella, en clara alusión a la marioneta de Herta Frankel. Fue a la casa de mi amigo y se vino con una perrita maravillosa a la que llamamos LINDA. Ahí fue donde comprobamos que las perras son muchísimo mas dulces y buenas que los perros. Cuando Linda tenía un par de años, de nuevo la ONG familiar hizo traer otra perrita a casa. Mi padre se hizo cargo de un pequines marrón oscuro, tranquila y suave, DONNA.

Ya teníamos dos perras en casa. La convivencia entre las dos fue muy buena hasta que la Linda enfermo y hubo que sacrificarla. Mi padre lloraba como un niño, y juro que no quería más perros en casa, se conformaba con la que quedaba. Pasaban los días y las semanas y mi padre seguía bastante mal. Me invente el cuento de que un compañero de trabajo regalaba otro pequines porque no lo podían criar (me costo 5000 Ptas. en una tienda de animales), su negativa fue frontal, pero minuto a minuto iba cambiando su planteamiento. Así fue como llego a casa la nueva inquilina, KIKA. Donna no la recibió muy conforme, ya que una vez que se había convertido en la reina de la manada, llego un “Gremlim” en forma de cachorro. La tranquilidad reino hasta que vivimos el primer embarazo perruno. Kika se nos quedo preñada en su tercer celo. Dio a Luz tres cachorrillos y no se nos ocurre otra cosa que quedarnos con la única hembra de la manada….LOLA. Tres perras en casa, tres sacos de pelos.

Cuando me fui a vivir solo, me compre un Pinscher miniatura de color Marrón a la que llame Maggie. Se murió a la semana, por parvo virosis. Reclame a la tienda y hasta que no paso un año no me entregaron otro cachorro CHUKI. No me vi capaz de cuidarla y se la regale a mi sobrino que hacia la comunión.

Al morir mi Padre, mi madre no tenia fuerzas para poder sacar las tres perras a la calle, y las tuvo que entregar a la protectora……

Ahora Chuki esta embarazada por primera vez, y mi madre dice que uno de los cachorros será para mí. La llamare LISA.

1 Cosas que quiero decirte.:

El Principe. dijo...

Yo tuve un terrier, Goyo.
Un día, después de cinco años juntos,
Después de haberlo pasado bien y mal,
Desapareció.
Antes vino a despedirse, (lo pienso ahora, porque incluso le pregunte: ¿Que te pasa Goyo? Al verle la expresión de los ojos. Y se fue.
No lo olvidaré.